El pueblo

El pueblo de La Hiruela está situado en el límite noroeste de la Comunidad Autónoma de Madrid, saliendo por la N-I en Buitrago del Lozoya, en un terreno montañoso y quebrado de la vertiente este de Somosierra. El norte y este del término está recorrido por el cauce de la cuenca alta del Jarama. Este hermoso río hace de frontera natural con la provincia de Guadalajara y una serie de pueblos con los que comparte historia y cultura.

Las Vías pecuarias de la Cañada Real y el Cordel de Montejo que atraviesan su término son testigos de su origen ganadero y trashumante. El recuerdo de Extremadura se mantiene en el imaginario colectivo. En sus tierras se llevó a cabo el carboneo de robles y las carboneras son testigos de ese duro trabajo. Los frutales, y sobre todo sus peros (manzanas), fueron y son aún muy apreciados. Cada año, al final de octubre, se celebra la fiesta de su recogida. En la vertiente sur linda con los pueblos de Montejo de la Sierra, Puebla de la Sierra y Prádena del Rincón. Y un poco más al sur está Horcajuelo de la Sierra y Madarcos. Los seis pueblos conforman el espacio natural de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón. Un reconocimiento de la UNESCO al saber convivir de la población con la naturaleza, una declaración de respeto al desarrollo humano respetuoso con la naturaleza. Hoy día, muchas rutas de senderismo han ocupado los caminos que tradicionalmente conectaban los espacios de labor agrícola. 

La dehesa, el colmenar, el molino harinero, la carbonera, la fuente del lugar o los muros de piedra seca recuperados son ejemplos de los oficios que organizaron la vida.  

El tejido urbano está formado por viviendas de piedra y barro, tabiquería de adobe y carpintería de roble, agrupadas en manzanas compactas que se abren paso a las pequeñas calles y a las huertas repletas de frutales. El casco conserva intacto un trazado medieval y un rico patrimonio. La visita a La Hiruela es oportunidad para conocer la convivencia entre pasado y futuro.

Fiestas Patronales en honor a la Virgen del Rosario

El primer fin de semana de agosto se celebran las Fiestas Patronales de La Hiruela en honor a la Virgen del Rosario. Antiguamente estas fiestas se celebraban el primer domingo de octubre, coincidiendo con la onomástica de la patrona, pero a principios de los años 80 se trasladaron al verano para que pudieran asistir más vecinos a esta festividad. Ven a conocer las numerosas actividades que se realizan durante estos días: actuaciones musicales, degustación de caldereta, juegos infantiles, actividades deportivas, actos religiosos, dulzaineros y, sobre todo, el mejor ambiente.

Fiesta de la Recolección del Pero

La fiesta de la recolección del Pero, una manzana de textura consistente y sabor dulce, tiene lugar en la segunda quincena de octubre, coincidiendo con la cosecha del fruto. Esta celebración anual supone el reconocimiento a la calidad de las pequeñas producciones autóctonas de la Sierra del Rincón, e impulsa la conservación y el aumento de cultivos, potenciando, a su vez, la diversidad genética agrícola. Es durante este mes cuando la mayoría de las familias del pueblo preparan los aperos y sobraos de sus viviendas para recolectar y almacenar la fruta cuidadosamente. Se organizan numerosas actividades para la jornada: sendas guiadas, exhibición de aves rapaces, paseos en burro, demostraciones de injerto, degustación de migas y ostias -rodajas de pero y manzana rebozadas en harina y huevo-, juegos infantiles, bailes tradicionales y diversas actuaciones.

El Hornazo

Durante la Semana Santa tiene lugar la degustación del plato típico denominado “Hornazo”, que consiste en una especie de empanada rellena de embutido. La totalidad de los vecinos cumple con la costumbre de salir al campo a tomar el hornazo acompañado de otras sabrosas viandas, normalmente en los denominados “linares”, prados donde antiguamente se sembraba el lino.

Las “ostias”

Quizá la elaboración culinaria más popular de La Hiruela, junto con las deliciosas rosquillas. Las “ostias” se elaboran con peros de Aragón, variedad de manzana que se cosecha en el municipio. Estas manzanas cortan en rodajas finas, se rebozan en harina y huevo y se fríen en la sartén con abundante aceite. Para finalizar se aderezan con azúcar y se sirven acompañadas con rodajas de naranja.

La Quema del Judas

Consiste en la creación, por parte de los vecinos, de un muñeco con paja y sacos, que después será quemado en la plaza del pueblo el Sábado de Gloria de Semana Santa.

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Los altares del Corpus

Durante la celebración del Corpus, los vecinos colocan dos o tres altares, muy vistosos,  en las calles del pueblo. Antaño, la procesión subía por la calle del Pilón y bajaba por la calle de Enmedio. Como dice el refrán serrano “tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: jueves santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. Antaño, eran fiestas de obligado cumplimiento.

Carnaval

Festividad entrañable que reúne a vecinos de todas las edades con la realización de talleres de máscaras, degustación de dulces y chocolate, y concurso de disfraces. Como manda la tradición, algunos años se recupera la “vaquilla”, primorosamente adornada con pañuelos de tramos y merinos de llamativos colores. Antiguamente, uno de los mozos cogía la vaquilla a hombros y salía corriendo detrás de los niños.

Asociación Cultural Amigos de La Hiruela

La Asociación Cultural amigos de La Hiruela realiza una importante labor de arraigo, transmisión y recuperación de tradiciones. Su participación en la organización de las fiestas populares y en los actos culturales es clave para la vida del pueblo. La cena de los socios y los concursos de tartas y tortillas en el verano o la chocolatada del día de Reyes son eventos que organiza esta asociación y señalan fechas de reencuentro de los hiruelenses muy emotivos. El hornazo, las ostias o la “fiesta del pero” son acontecimientos que se han mantenido gracias al esfuerzo de la Asociación.